Pasta fresca casera paso a paso




Nunca me imaginé que la pasta casera tuviera un sabor y una textura tan diferente a la pasta seca tradicional, pero la verdad es que ahora que la hemos probado estamos totalmente enganchados.

Fue a Jamie Olivier a quien se la vi hacer por primera vez y me dio la impresión de que no me resultaría tan fácil como a él le resulta hacer casi cualquier cosa, pero decidí arriesgarme y mi amiga Nati me regaló la Titania, con el cortador de tagliatelle y tallarini.
Así que ahora no recuerdo la última vez que compré espaguetis, o la pasta para lasaña.

Normalmente mientras mi marido, Marcos, prepara la boloñesa, yo hago la pasta.

Se puede hacer sin thermomix y sin titania, pero es mucho más fácil, limpio y, sobre todo, rápido.

Con dos huevos tengo suficiente para preparar una lasaña y dos raciones de tallarines que suelo congelar, pero cuando preparo espaguetis, suelo hacer un huevo por persona.

La medida de harina que se añade no es nunca exacta, pero yo suelo añadir 90 gramos de harina por huevo (según Jamie Olivier y la mayoría de las recetas que he leido 100 gr por huevo).

Primero bato los huevos en la thermomix, con unos 5 segundos a velocidad 5 o 6 es suficiente.

Añado la harina y programo 1 minuto, velocidad espiga y por el bocal voy viendo si me queda la masa hecha bolitas.

Según el tamaño de los huevos, puede quedar demasiado compacta, entonces le echo un poquito de harina; si está demasiado harinosa, lo que le añado es un chorrito de aceite del bueno.

Y nada más, ni sal ni especias ni nada, la harina de la de oferta (la compro en Portugal tirada de precio, y de marca blanca), eso sí, los huevos de casa, de las gallinitas de mi madre.

Echo las bolitas de pasta en un bol y, con las manos bien limpias, las uno entre sí amasándolas un poquito, y ya está lo más complicado, ya ves tú.

Ahora viene lo más divertido: monto el maquinino (así le llamamos cariñosamente, con acento italiano y mucho cachondeo), lo espolvoreo de harina, hago una bolita del tamaño de medio puño y la paso por el rodillo al 1, la doblo sobre sí misma y la vuelvo a pasar.

Hago esto tres o cuatro veces y la paso un par de veces por el rodillo sin doblarla, la reservo sobre una superficie enharinada, y así con toda la masa.

Pongo los rodillos al dos y paso cada lengua tres o cuatro veces, hasta que no se estira más, pongo los rodillos al tres y hago lo mismo con todas las lenguas, y así una y otra vez hasta que la masa queda tan fina como a mí me gusta, normalmente hasta el 6 o el 7.


Dejo la masa reposar unos 5 o 10 minutos y entonces ya está lista para cortar, una vez cortada, la pongo en un bol con harina y la rebozo bien para que no se me pegue entre sí.

Se puede congelar en fiambreras, dicen que hasta tres meses, aunque a mí nunca me dura tanto.

Para cocerla, según el grosor, se añade la pasta al agua con sal hirviendo, y se retira al minuto y medio o menos (si es muy gorda, dos minutos).

En esta máquina se pueden hacer los espaguetis cuadrados (en vez de redondos) estirándolos al 3 y cortándolos finos.


Si haces la lasaña no hace falta que la masa repose, sólo coloca la lengua en la fuente y corta con unas tijeras o cortapastas al tamaño que quieras.

Puedes acompañar esta pasta de lo que quieras, sólo ten en cuenta que dobla su tamaño al cocer y que está tan buena que no necesita gran cosa, un chorrito de aceite de oliva bueno y un poquito de atún y queso rallado, una boloñesa rica, una salsita de tomate casera y unos huevos fritos...

El caso es que en media hora tienes la pasta lista y la cocina limpia, y yo siempre me quedo con ganas de hacer más.

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