Crema de Calabacín

Pepe y Merchi me mandan desde Bueu todos los veranos unos calabacines (allí les llaman 'pixotes') espectaculares.
Y no sólo son espectaculares por su sabor, su textura y su calidad; lo son también por su tamaño, y es que cada año son más grandes. Tengo uno esperando turno para ser ejecutado que mide más de 70 cm de largo y tiene el diámetro de una pelota de balonmano, (no sé cómo voy a hacer para descuartizarlo).
Y ya me estoy temiendo los del año que viene.
El caso es que nos encanta la crema de calabacín, y con estos especímenes de semejante calidad y envergadura, no me gusta agregarle patata o nabo para que espese la crema, y aprovechar al máximo el sabor del calabacín, que es delicioso, y más ligero para tomar, sobre todo en verano, como sopa fría (cuidado con enfriar demasiado, pues el sabor se perdería).
Ni que decir tiene que es una receta muy sencilla y agradecida, dura un par de días en la nevera y como primer plato es excelente (por ejemplo, precediendo unas carrilleras estofadas).

INGREDIENTES

1,300 KG DE CALABACÍN
2 CEBOLLAS MEDIANAS
2 PUERROS MEDIANOS
4 DIENTES DE AJO
1 PUÑADO PEREJIL FRESCO
1 PASTILLA DE CALDO
ACEITE DE OLIVA VIRGEN
SAL

PREPARACIÓN


Pelamos y limpiamos los ajos, las cebollas y los puerros, cortándolos en juliana. Lavamos y picamos el perejil. 
Ponemos la olla rápida a fuego medio-alto y cubrimos el fondo con aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente rehogamos el ajo y el perejil.
Cuando empiece a dorarse un poco añadimos la cebolla y el puerro y rehogamos bien. 
Mientras, lavamos, pelamos y troceamos los calabacines (retirando las pepitas si las tuviese), agregándolos a la olla cuando la cebolla se ponga transparente. 
Si quisiésemos añadir patata o nabo, éste es el momento, pelamos, troceamos y agregamos junto al calabacín. 
Rehogamos bien unos minutos y añadimos la pastilla de caldo y la sal.
Añadimos agua hasta cubrir (ojo con pasarse de la marca de seguridad), cerramos la olla, y cocinamos unos 20 minutos desde que la válvula empieza a soltar vapor.
Una vez la válvula ha bajado, abrimos y retiramos un poco de caldo, reservándolo por si nos quedase muy espesa (también es un caldo excelente para cocinar). Batimos la crema hasta que quede bien fina y servimos adornándola con chorrito de nata líquida o queso fresco.

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