Lenguado a la meunière

He de reconocer que el pescado no es uno de mis fuertes, y por eso suele ser Marcos quien se lleva la palma cuando se trata de preparar mariscos y pescados.
Tiene mucha mano y por eso me aprovecho y me hace esas pocas recetas que me encantan, he de reconocer que se deja la piel encontrando la receta o el pescado adecuados, y el resultado es siempre impresionante.
El lenguado a la meunière es mi perdición, aunque no suelo pedirlo en restaurantes por la más que frecuente dudosa procedencia del producto en cuestión, así que con estos lenguados frescos que nos regaló mi padre el resultado fue espectacular, la textura del lenguado multiplica su sabor con la salsa y cada bocado se convierte en un placer.
Esta semana hemos tenido la suerte de preparar la misma receta con unos rodaballos (frescos y salvajes) y la verdad es que también estaban deliciosos. Así que ya sabéis, si encontráis buen pescado, dadle buen uso, os lo agradecerán mucho.

INGREDIENTES PARA DOS PERSONAS

2 LENGUADOS O RODABALLOS MEDIANOS
HARINA PARA REBOZAR
1 PUÑADO DE PEREJIL
EL ZUMO DE 1 LIMÓN
100 GR DE MANTEQUILLA
ACEITE DE OLIVA VIRGEN
1/2 KG DE PATATAS
2 HOJAS DE LAUREL

PREPARACIÓN

Pelamos y lavamos las patatas, cortándolas en rodajas de unos 2 cm, más o menos. Las ponemos a cocer en una tartera con agua fría, añadimos un tenedor de sal, un chorrito de aceite y las hojas de laurel, a fuego medio hasta que empiece a hervir. Bajamos un poco el fuego y dejamos que se cuezan hasta que el tenedor pinche la patata y éste se hunda con suavidad sin llegar a romperla. Retiramos del cazo y reservamos en una fuente.
Mientras todo esto ocurre ponemos el horno a precalentar a 200º.
Rebozamos en harina el pescado ya salado y limpio (podemos pedir a nuestr@ pescader@ que nos limpie los lenguados de cabeza, piel y escamas, pero si no hay suerte es muy fácil hacerlo en casa: la cabeza se corta con facilidad, descamamos con un cuchillo y retiramos la piel más pegajosa haciendo un corte en la piel sobre la cola, sujetamos con el cuchillo la cola sobre la tabla de corte y tiramos con fuerza de la piel hacia atrás ayudándonos de un trozo de papel absorbente o un trapo).
Freímos el pescado en una sartén con aceite de oliva virgen hasta que esté bien doradito y reservamos en una fuente de horno.
Ponemos una sartén pequeña a fuego medio y añadimos la mantequilla hasta que se derrita, agregamos el perejil y un poco de sal, lo cocinamos un poco y agregamos el zumo de limón, manteniéndolo en ebullición un minuto y medio.
Vertemos sobre el pescado y gratinamos entre 5 y 10 minutos.
Servimos con las patatas recién cocidas regadas con un poco de salsa y acompañados, si puede ser, de un buen vino del Rosal.

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