Ensalada con Brotes de Soja


No hay nada más natural que una ensalada, y en mi casa no hay ensalada más natural que ésta, porque casi todos los ingredientes son caseros.

La lechuga y la cebolla las cultivamos nosotros y no utilizamos más que abono natural, ni pesticidas ni abonos químicos ni nada de eso. 
Su sabor es intenso y delicioso.

Los aguacates también son caseros, nos los trae mi suegra de la finca de unos amigos suyos y también están mucho más sabrosos que los que compramos.

Pero lo más interesante de esta receta son, sin duda, los brotes. Y no porque estén de moda, sino porque son muy baratos y fáciles de hacer en casa, y muy ricos, sanos y nutritivos.

Prepararlos es lo más sencillo del mundo. De hecho se hacen ellos solos, nosotros sólo tenemos que proporcionarles un lugar adecuado donde puedan germinar y desarrollarse durante un par de días o tres, y ellos solos pasarán de semillas secas a pequeñas plantitas crujientes y sabrosas, muy nutritivas y sorprendentes al paladar, ideales para preparar una ensalada o saltearlos. 
Si además tenéis niños por casa, podéis aprovechar para que se impliquen y aprendan, les encanta mantener sus "plantitas" y ver cómo crecen cada día, y les ayuda a aprender a comer y a apreciar diferentes sabores y texturas.

Tras haber probado diferentes métodos seguimos pensando que el más básico es el mejor. No hace falta complicarse con botes, alacenas, cajas, bricks... nosotros ponemos sobre la encimera una fiambrera transparente de plástico vieja sin tapa y un poco de papel de cocina, y en tres días los brotes están listos para consumir.

Lo primero es escoger las semillas que vamos a utilizar. Hoy hemos probado con la soja, pero cualquier semilla viable sirve, de hecho, la soja no deja de ser una variedad de garbanzo. 
Los primero que preparamos fueron lentejas, pero también los hacemos de pipas de girasol, de sésamo crudo, de amapola...

Lavamos un puñado de semillas y las ponemos en la fiambrera durante toda la noche en agua, como quien remoja los garbanzos. 
Por la mañana lavamos y ponemos las semillas dentro del papel absorvente y le agregamos un poco de agua. Dejamos que se empape el papel y escurrimos el agua restante.

La clave de los brotes está en pensar que estamos germinando una nueva vida, por lo que el ambiente debe mantenerse siempre limpio, húmedo y tibio. Reservando los brotes tapados por el papel evitamos que les de la luz directamente, y el papel también nos indica el grado de humedad, muy variable según el clima, la ubicación y otros muchos factores. Si el papel se seca, agregamos un poco de agua y volvemos a escurrir.

Cambiamos el papel absorvente por las mañanas y volvemos a humedecerlo, lavando y escurriendo un par de veces al día para mantener la humedad constante sin que quede agua acumulada en la fiambrera.

En un par de días los brotes suelen alcanzar ya los tres centímetros, y tras otros dos días serán visibles ya las raíces y las nervaduras de las hojas, por lo cual es recomendable consumirlos antes de que empiecen a aparecer los primeros filamentos en las raíces.

Para preparar la ensalada, los crujientes brotes se adaptan muy bien a cualquier ingrediente, en este caso el aguacate le ha dado un punto muy interesante, y hemos usado el tomate seco cortado en tiras, las nueces y las pasas para intensificar el sabor de la lechuga, la cebolla y el aguacate.

También hemos añadido unos trozos de queso fresco que le dan a la ensalada un punto tierno y suave que contrasta muy bien con el resto de los ingredientes.

Por último, hemos aliñado con Aceite de Oliva Virgen, Vinagre de vino y Sal.

Sana y muy sabrosa, esta ensalada es mucho más que una ensalada.









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