Tarta de Piña

Antes, cuando no existía esto de internet, las recetas las recortabas de las revistas y las guardabas en una cajita o en un archivador.
O te las daba tu amiga, o tu abuela, o tu madre, o las escuchabas de la tele y las apuntabas a toda velocidad.
O, como en este caso, te las daban en la tienda mientras comprabas el pan.
Parece que hayan pasado siglos desde entonces, y la verdad es que no han sido más de diez o doce años. Pocas recetas se hacen tan resistentes en el tiempo.
Esta es una de mis tartas preferidas, y también de los que me rodean.
Es muy fácil de hacer, muy barata y muy rápida.
Aguanta muy bien en la nevera y está deliciosa. Es muy fresquita y muy suave, con la textura suave del flan, el regusto del la leche condensada y todo el sabor de la piña contrastando con el caramelo y la textura del flan.



INGREDIENTES 

1 LATA DE PIÑA NATURAL EN SU JUGO
1 BOTE PEQUEÑO DE LECHE CONDENSADA
LA MISMA CANTIDAD DE LECHE
2 HUEVOS

5 0 6 CUCHARADAS DE AZÚCAR
2 CUCHARADAS DE AGUA
EL ZUMO DE  1 LIMÓN

PREPARACIÓN

Precalentamos el horno a 200º.
Ponemos al fuego una sartén pequeña y vieja. Cuando esté bien caliente agregamos el azúcar a la sartén y dejamos que el azúcar empiece a fundirse.
Agregamos el zumo de limón y el agua, y mezclamos con ayuda de una cuchara de madera.
Cuando haya tomado un suave color tostado lo volcamos sobre la base del molde y dejamos que se deslice hasta los laterales.
Retiramos el jugo de la lata de piña. Reservamos dos rodajas y disponemos el resto sobre el molde caramelizado, poniendo una en el centro y el resto en los laterales en forma de flor.
En un vaso grande para la batidora o en el de la Thermomix ponemos las dos rodajas de piña, los dos huevos, la lata de leche condensada y la misma cantidad de leche.
Batimos bien hasta que quede bien amalgamado.
Vertemos sobre las rodajas de piña, que pronto empezarán a flotar, e introducimos en el horno con cuidado de no verter la mezcla.
Horneamos unos 20 o 25 minutos, hasta que pinchemos y salga limpio, señal de que el flan ha cuajado.
Dejamos enfriar y desmoldamos dándole la vuelta en un plato amplio.
Reservamos en la nevera y servimos.

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