Hojaldre de almendra

Esta tarta es lo más agradecido, rápido y fácil de hacer que hay en el mundo.

Es una modificación tras modificación, porque puedes rellenarla casi de cualquier cosa y siempre está deliciosa.

La primera que probé fue la de mi tía Gloria, que no por ser la original es la menos rica, todo lo contrario.
Ella pincha la masa de hojaldre para que quede muy planita y muy crujiente, y la cubre de nata y almendras recién tostadas, cosa mala.

A mí se me ocurrió no pinchar la masa y abrirla a la mitad una vez está bien tostadita, rellenarla en vez de usarla como base, y el resultado fue muy bueno, cunde un poco más la masa de hojaldre y queda un poquito más grande.

Puede hacerse alargada, rectangular, redonda, ovalada, al gusto del consumidor; y con el relleno pasa lo mismo, puede rellenarse de crema, fresas con nata, merengue normal o de frutas, vamos, que cualquier cosa le queda bien.

El proceso es también muy sencillo:

Precalentamos el horno a 200 grados y horneamos una masa de hojaldre hasta que quede bien inflada y tostadita.

A continuación tostamos las almendras fileteadas con mucho cuidado de que no se quemen. A menudo he utilizado otros frutos secos de temporada, sobre todo avellanas, que tostadas adquieren un sabor lleno de matices muy sorprendentes, troceadas de manera irregular.


Es el momento de preparar el relleno escogido mientras el hojaldre se enfría y vigilamos el tostado de los frutos secos (unos cinco o diez minutos suele ser suficiente).

Colocamos la masa sobre la fuente en la que lo vamos a servir y abrimos el hojaldre a la mitad con un cuchillo de sierra y mucho tiento, pues si el hojaldre está en su punto se romperá nada más apoyar los dedos.

Retiramos la tapa con cuidado y rellenamos de lo que queramos: nata, merengue o crema, por ejemplo, espolvoreamos con la mitad de la almendra o avellana y cubrimos con la tapa del hojaldre. Si se rellena con frutas es mejor dejar los frutos secos para la tapa.

Elaboramos un caramelo suave y de color tostado con unas gotas de limón, el azúcar y un chorrito de vino dulce, oporto...

Dejamos que temple unos segundos el caramelo y lo vertemos sobre la tapa de hojaldre, espolvoreando inmediatamente el resto de los frutos secos (antes de que el caramelo se endurezca).

Es importante conservar la tarta en un lugar fresco y seco, pero nunca en la nevera, ya que el hojaldre se reblandece con mucha facilidad.

El único inconveniente que tiene esta tarta es que no puede prepararse de un día para otro si queremos que el hojaldre se mantenga en las mejores condiciones.

Así que ya sabéis, a repetir a gusto y que la disfrutéis.


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