Rosquitos

Mi tía y mi abuela se empeñaban en que hiciéramos estos rosquitos cada dos por tres.
Son muy sabrosos y crujientes, perfectos para mojar en leche o café.
Yo siempre prefería preparar los dulces de mi abuela Isabel, que son mis preferidos, pero he de admitir que estos rosquitos son muy rápidos y facilitos, y son deliciosos cuando están recién hechos.
Cuando mi tía murió el pasado año, pensé que habíamos perdido esta receta para siempre.
Imaginad mi cara de sorpresa cuando descubrí, en el libro de recetas de mi madre, los rosquitos de mi tía.
Aquí os la dejo, espero que os gusten estos rosquitos tanto como a mi.

Ingredientes

1 huevo
9 cucharadas de azúcar
9 cucharadas de aceite de oliva
9 cucharadas de zumo de naranja
1 cucharadita de levadura Royal
La ralladura de 1 limón
La harina que admita (aproximadamente 500 gr)
1 pizca de sal

Preparación

Añadimos todos los ingredientes, la harina lo último. Mezclamos.
Amasamos bien con las manos, añadiendo más harina si fuese necesario, hasta conseguir una masa elástica y aceitosa que no se pegue a los dedos.
Ponemos a calentar un cazo con aceite de girasol.
Haciendo tiras alargadas, las enroscamos sobre sí mismas y las freímos cuando el aceite de girasol esté bien caliente.
Los retiramos cuando estén bien doraditos, y, antes de que se enfríen, los pasamos por azúcar.

Negritos de Redondela


Los Negritos son unas galletas de mantequilla y canela deliciosas y muy crujientes que se hacían antiguamente en Redondela.

Suaves, crujientes y muy sabrosas, con un intenso sabor a mantequilla y el dulce aroma de la canela, son, sin duda, mis galletas preferidas.

Son tan fáciles de hacer que los niños podrán ayudarte desde el principio hasta el final de la receta, mezclando y amasando las galletas como si fuesen bolitas de plastilina.

Además aguantan un montón si las guardas en un bote de cristal, eso sí, a buen recaudo, porque, si están a la vista, los Negritos desaparecerán como por arte de magia.

A mi querida Marisa le encantará hacer estas galletas desde su nuevo hogar, tan lejos en las montañas, así que quiero dedicarle hoy esta receta a ella, para que se acuerde de mi cuando las prepare.

INGREDIENTES

250 gramos de mantequilla
100 gramos de azúcar
Un chorrito de coñac
Una cucharada de canela
350 gramos de harina
100 gramos de almendra molida

PREPARACIÓN

Precalienta el horno a 200º.

Mezcla todos los ingredientes con las manos o en la Thermomix.

La masa de las galletas debería tener el aspecto y la textura de la plastilina. Haz bolitas con ella, del tamaño de una cereza, más o menos.

Cubre una bandeja de horno con papel de horno y ponlas, separadas entre sí un par de centímetros y aplástalas con dos dedos para que tomen la forma de una galleta.

Hornéalas hasta que estén bien doradas, entre 180º y 200º unos 10 o 15 minutos.
Déjalas enfriar sobre la encimera y guárdalas después en un bote hermético, de cristal, plástico o metal.

Cocido gallego

El Cocido es uno de los platos más sabrosos y completos que puedas encontrar en la cocina gallega tradicional.

Con carne de ternera, pollo, cerdo, verduras y legumbres, es un plato que se consume muy a menudo en invierno y, lejos de ser una receta difícil, hay algunos trucos que te garantizarán un resultado perfecto.

Lo más importante para que un cocido esté realmente bueno es utilizar ingredientes frescos y de calidad. Otro aspecto fundamental a tener en cuenta son los tiempos de cocción. Si cuidas estos dos detalles, el cocido estará sabroso y en su punto.

Y qué decir del caldo gallego, la sopa de cocido o las croquetas... estas delicias son perfectas para disfrutar de este plato durante al menos un par de días más.

Así lo hago yo en mi casa, con todos o casi todos estos ingredientes según si el cocido es para dos personas, para cuatro, o para más. Incluso le añado las patas (sin la piel) y los huevos (sin poner) cuando la gallina es casera.

INGREDIENTES (Para 6 personas)

300gr de carne de ternera (aguja, jarrete o costilla)
Media cacheira ahumada (careta de cerdo salada y ahumada)
1 trozo de costilla salada de cerdo
1 cuarto de Lacón
1 trozo de tocino salado
1 cuarto de gallina casera (o pollo de corral)
2 chorizos de carne
1 chorizo de cebolla
4 patatas medianas
1 tazón de alubias
1 Manojo de Grelos y medio repollo de verdura
1 o 2 zanahorias

PREPARACIÓN

Lo primero es poner las legumbres a remojo y las carnes de cerdo a desalar un día antes. Si se te olvida hacerlo o la idea de hacer cocido te surge en el último momento, siempre puedes comprar el cerdo desalado y las legumbres cocidas de bote.

Lo más recomendable es empezar a preparar el cocido con un par de horas de antelación, pero si no tienes tanto tiempo puedes usar la olla rápida.

Llena una olla grande de agua hasta la mitad, más o menos. Añade las alubias y ponla al fuego. Añade las carnes y el pollo cuando empiece a hervir y cuécelas a fuego medio- alto durante una hora, retirando la espuma que se forme con una espumadera. Si quieres añadirle garbanzos al cocido, hazlo con las carnes.

Es el momento de añadir las verduras y retirar las legumbres de la olla del cocido. A menudo suele ocurrir que la verdura es demasiado voluminosa para que quepa en la olla. En este caso puedes darle un hervor en cualquier otra tartera u olla primero y escurrirla. Verás cómo su volumen se reduce lo justo para que puedas agregarla al cocido.

El sabor de los grelos o la verdura es potente, y puede llegar a desagradar a algunas personas. Este hervor suavizará un poco el sabor de la verdura en caso de que no te guste.


Añade, pues, la verdura, las patatas, los chorizos y las zanahorias a la olla, y mantenla hirviendo hasta que la patata pinche, más o menos unos 25 o 30 minutos.

Como el cerdo es salado, no suele ser necesario añadir sal al cocido, pero puedes rectificar la sal mientras se cuecen las patatas.

Retira las carnes y el pollo y sírvelas en una bandeja amplia. En otra bandeja pon la verdura, las patatas, las zanahorias, los chorizos y las legumbres.

SOPA DE COCIDO Y CALDO GALLEGO

Lo tradicional es tomar la sopa antes del cocido. Para ello tendrás que retirar en un cazo el agua de cocido que necesites y añadir la pasta cuando hierva. Cuece la pasta unos 4 o 5 minutos y déjala reposar otros 5 más.

Para que el cocido no se enfríe, espera a servirlo en las bandejas cuando retires la sopa.

El Caldo Gallego suele tomarse por la noche o al día siguiente, por la mañana o antes de comer. Para eso debes retirar el caldo del cocido, con abundantes trozos de patata, carne, pollo, verdura...hervirlo para que no se estropee y servirlo en un tazón.

Para espesarlo un poco puedes añadirle unos garbanzos o alubias deshechos: estará irresistible.

Y si te sobra algo, nada mejor que preparar unas irresistibles croquetas de cocido.

Tarta de galleta y chocolate negro

Mira que me gusta el chocolate!! Y no debo ser la única, porque cada vez que pregunto me piden tartas de chocolate que sean fáciles, baratas y rápidas de hacer.

La verdad es que hace tiempo que vengo buscando una tarta de chocolate de esas que tanto me gustan, perfecta para adictos al chocolate: cremosa y crujiente a la vez, una tarta donde el sabor del chocolate predomine sobre el resto de los ingredientes.

Para los amantes del chocolate blanco, la Tarta de chocolate blanco y dulce de leche es deliciosa.
Para quien le guste más el chocolate con leche, la  Tarta de chocolate con avellanas es perfecta, pero hay que tener tiempo y ganas de cocinar, porque lleva su tiempo.

Mi asignatura pendiente era el chocolate negro, mi preferido, y os aseguro que con esta tarta su sabor no se pierde entre el resto de los ingredientes. 

Lo mejor es que se hace en un momento, sobre todo si tienes Thermomix. Su único inconveniente, que hay que prepararla con un mínimo de 8 horas de antelación.

Os dejo aquí las dos recetas, la tradicional y la de Thermomix, para que os deis el gusto de probar la que es, para mí, la mejor tarta de chocolate negro que he probado hasta ahora.

Ingredientes

·        170 gr de Galletas (yo pongo la mitad tipo María y el resto tipo Digestive)
·         60 gr de mantequilla
·         300 gr de chocolate negro
·         400 ml de Nata (2 bricks pequeños)
·         100 gr de chocolate blanco


Preparación tradicional

Prepara un molde desmoldable con un poco de papel de horno en el fondo. Así te será más fácil desmoldar la tarta.

Tritura las galletas y mézclalas con la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente. Compacta esta mezcla en el molde con ayuda de una cuchara y resérvalo en la nevera.

Pon la nata y el chocolate troceado en un cazo a fuego suave, y remueve con una cuchara de madera hasta que el chocolate se haya fundido completamente. 

Retíralo del fuego y agrégale la mantequilla, removiendo continuamente para que se funda con el calor residual.

Preparación con Thermomix

Para hacer la base, pon las galletas en el vaso con la mantequilla y programa 1 minuto, 50° Velocidad 5.
Añade la mantequilla y mézclalas bien 10 segundos.

Vuelca sobre el molde y compacta con el dorso de la cuchara. Resérvalo en la nevera.

Sin lavar el vaso, agrega la nata y el chocolate troceado. Programa 5 minutos, 90º, velocidad 3 a 5.
Vuélcalo sobre una cuchara (para que el relleno no agujeree la base) encima de la tarta. Déjala enfriar y ponla en la nevera unas 8 horas para que adquiera consistencia.

Preparación de la cobertura

Pon el chocolate blanco en un tazón con la mantequilla y fúndelos al baño maría con mucho cuidado de que la temperatura no suba demasiado rápido, que el chocolate blanco es muy delicado y se quema muy rápido.

Cuando este bien líquido ponlo rápido en una manga y adorna la tarta a tu gusto. Lo más sencillo es hacer una especie de espiral desde el centro hacia el exterior del molde y marca líneas rectas con un palillo, desde el exterior hasta el centro.

Pon la tarta en la nevera unos minutos antes de desmoldarla, y sírvela bien fría, a ser posible con una copita de moscatel.


Carne ó caldeiro

La carne ó caldeiro es uno de los platos más simples, sencillos y deliciosos que he probado.

A pesar de que se trata de carne cocida con patatas y tocino o unto, y se agrega la sal una vez se ha cocinado, el sabor está presente en cada bocado, y el pimentón y la sal le dan un contraste que resalta aún más el sabor de su ingredientes.

Yo suelo preparar la carne ó caldeiro en la olla a presión, pero se puede hacer en una olla normal si tienes más tiempo.

Es una receta muy fácil y barata, y si te sobra carne puedes aprovechar para preparar unas sabrosas y socorridas croquetas.

Ingredientes

1 tira de costilla de ternera
6 patatas medianas
3 chorizos
1 trozo de unto o de tocino de cerdo
Sal gorda
Pimentón

Preparación

Ponemos los chorizos a cocer en una tartera pequeña con un poco de agua.


Ponemos la carne y el unto o tocino en la olla a presión, la cerramos y ponemos al fuego.

Cocinamos durante veinte minutos desde que empieza a soltar vapor y retiramos del fuego.

Cuando haya soltado todo el vapor abrimos la olla y le agregamos las patatas. Volvemos a cerrar la olla y volvemos a poner al fuego.

Cocemos durante diez minutos desde que la olla empieza a soltar vapor. Retiramos del fuego y esperamos para poder abrir la olla.

Comprobamos que las patatas estén bien cocidas pinchándolas con un tenedor. Ojo porque si son muy grandes quizás necesiten un poco más de tiempo de cocción.

Servimos la carne, el tocino, los chorizos y las patatas en una fuente.

Salamos bien y espolvoreamos con el pimentón.

Tortas de aceite


Las tortas de aceite son una de los dulces que más me gustan para desayunar. 

Cuando era pequeña las traíamos de Castilleja de La Cuesta, concretamente de la Fábrica de Andrés Gabiño. 

Recuerdo que todo el pueblo olía a matalaúva y ajonjolí, o lo que es lo mismo, a anís verde y sésamo, y ese olor inundaba el coche durante el viaje y nuestra casa al llegar, pero sólo durante unos días, porque las tortas, aunque comprábamos un montón de ellas, duraban muy pero que muy poco.

Siguiendo con el ciclo de recetas para morriñosos y morriñentos, que, al cabo, es lo mismo, se me ha ocurrido probar a hacerlas en casa. 

Como siempre, son muy fáciles de hacer, y la verdad es que están buenísimas, calentitas y con el sabor de las cosas caseras.

Tanto las más tostadas como las que sólo estaban doraditas, duraron tan poco que no pude ni siquiera hacer un reparto en condiciones, así que me temo que volveré a hacerlas en breve.

Ingredientes

100 gr Aceite de Oliva Virgen Extra
La piel de un limón
1 puñado de anís en grano
1 puñado de sésamo
360 gr de Harina
20 gr de levadura
140 gr de agua
40 gr de vino dulce
30 g azúcar
1 pellizco de sal
Azúcar para espolvorear por encima

Preparación

En una sartén freímos la piel del limón (sin la parte blanca). 

Cuando empiece a dorarse agregamos el anís y apagamos el fuego. Dejamos que se enfríe y retiramos la piel del limón.

Agregamos todos los ingredientes al vaso de la Thermomix y programamos 5 minutos, vaso cerrado, velocidad Espiga. Dejamos reposar en el vaso hasta que doble su volumen, aproximadamente entre media y una hora.

Si no tienes Thermomix, puedes poner la harina en forma de volcán sobre la encimera bien limpia y agregar el resto de los ingredientes para amasarlos a mano. 

La masa estará lista cuando ya no se pegue a la encimera, para lo que puedes agregar un poco más de harina si ves que se pega. 

Verás que forma una bola y que si presionas con el dedo, la masa vuelve a su sitio en segundos.

Una vez haya reposado la masa libre de corrientes es el momento de formar las tortas de aceite. 


Forma una bola del tamaño de un bombón, aplástala con la mano y estírala con el rodillo hasta que quede bien finita. Ponla sobre papel sulfurizado en la bandeja del horno y espolvorea el azúcar por encima.

Hornea cada tanda entre 4 y 6 minutos, mientras sigues estirando el resto de la masa. Cada horno es diferente, pero yo pongo el mío a 220º con calor arriba, y las bandejas en la parte superior.

Consérvalas en una lata y aguantarán frescas durante más tiempo.



Chicharrones y manteca colorá


Cuando éramos pequeños mis abuelos y mi tía solían pasar largas temporadas en Sevilla.

Recuerdo que cuando regresaban siempre nos traían todo tipo de objetos curiosos y productos  que para nosotros eran poco menos que exóticos. Rebujina, tortas de aceite, chucherías, almendritas, pipas, aceitunas, libros, farolillos de papel...

Esperábamos esos pequeños tesoros con curiosidad e impaciencia durante todo el año.

Una de mis meriendas favoritas en casa de mis abuelos eran las tostadas de manteca colorá con azúcar.


Es un sabor muy especial que se agradece más en la nostalgia, un pecado que solo se puede cometer de vez en cuando, un viaje al pasado y al sur que sólo disfruto en vacaciones.

Hasta hace muy poco solía llamar a mi tía Esperanza para que me refrescara un poco la memoria y me confirmara los ingredientes de las recetas que solían prepararnos ella y mi abuela.  

Preparando esta receta la he echado más de menos que nunca, pero sé que me estará leyendo desde el cielo y que coincidirá conmigo en que los chicharrones estaban deliciosos, pero la manteca aun está mejor que en mis recuerdos.

INGREDIENTES

2 KG DE PELLA DE CERDO
SAL
ORÉGANO
2 CUCHARADAS SOPERAS DE PIMENTÓN DE LA VERA

PREPARACIÓN

El  señor Pepe, carnicero de la plaza de mi barrio, me ha guardado los trozos más grasos del cerdo. Como el cerdo parece que había estado a dieta y no tenía mucha grasa me ha preparado varias tiras de tocino de cerdo con la piel y un poco de carne. 

He cortado las tiras en trozos más pequeños, los he salado un poco y los he puesto al fuego directamente en una tartera con fondo antiadherente. 

Poco a poco el tocino ha empezado a derretirse y solo ha hecho falta remover de vez en cuando para evitar que ser pegasen. 

En unos tres cuartos de hora los chicharrones estaban bien fritos y crujientes, nadando en la manteca transparente y crujiente.

Retiramos los chicharrones y los dejamos enfriar sobre papel absorbente.

Freímos un ajo entero con piel y un puñado de orégano seco, y, cuando el ajo estaba bien frito, he retirado la tartera del fuego y le he añadido dos cucharadas soperas de pimentón de la Vera (dulce), disolviéndolo bien.

Cuando se ha enfriado un poco he colado la manteca, la he servido en dos tarros y la he puesto en la nevera para que se solidificase.

Los chicharrones volaron; me ha encantado que a todos les hayan gustado muchísimo y que haya tenido que jurar que los volvería a hacer pronto. 

Pero la manteca colorá ha sido mi triunfo personal y mi billete de ida y vuelta a la infancia. No tenía mucha confianza en el resultado final, pero ahora no cambiaría nada de la receta.