Lasaña de Manzana, Queso y Paté


La lasaña de manzana, queso y paté es una de las tapas más ricas y sorprendentes que he probado en mi reciente estancia en Andalucía.

Esta delicia la probamos en Gerena, Sevilla, más concretamente en casa Salvi, un restaurante fantástico con una carta interminable de platos y postres, cada cual más bueno.

Quizás porque era el último día de nuestra estancia y habíamos disfrutado de lo más típico y sabroso de cada zona que visitamos, la suavidad y la frescura de este plato me pareció un regalo al paladar.
Untado en pan tostado, o mejor en la regañá tostadita si hay suerte, esta combinación de sabores y texturas es muy agradable y suave.
Hoy la he repetido en casa, nuestros primos Patry y Carlos han venido hoy a comer y he aprovechado para experimentar y preparar esta receta a ver cómo salía, y ha sido todo un éxito, nos ha encantado a todos, es mucho más fácil y rápida de hacer de lo que parece y está buenísima.

INGREDIENTES

1 MANZANA STARKING (O CUALQUIERA QUE NO SEA MUY DULCE)
1 TARRINA DE QUESO FRESCO PARA UNTAR (200GR)
1 TARRINA DE PATÉ DE UNOS 100 G MÁS O MENOS

REDUCCIÓN DE VINAGRE BALSÁMICO
SEMILLAS DE SÉSAMO O PIÑONES

PAN TOSTADO O REGAÑÁ

PREPARACION

Forramos de film un molde rectangular tipo cake con film transparente.
Pelamos y descorazonamos la manzana. Con ayuda de la mandolina, un rayador o un cuchillo afilado, cortamos finas lonchas de manzana y las vamos colocando sobre la base hasta cubrirla toda.
Con el dorso de una cuchara sopera extendemos una capa de queso de untar de más o menos medio centímetro. Alisamos la superficie y cortamos más manzana, cubriendo el queso totalmente.
Extendemos el paté sobre la manzana, dejando una capa de más o menos el mismo grosor, y alisamos la superficie.

Volvemos a cortar más manzana para terminar de cubrir totalmente.
Tapamos con el film de los laterales hasta cerrarlo completamente (así no se oxidará la manzana), y compactamos bien para que no queden huecos.

Reservamos un rato en la nevera antes de servirlo para que se endurezca, y, con ayuda de un cuchillo, cortamos la lasaña en trozos alargados a nuestro gusto.
Disponemos sobre una bandeja y adornamos con un chorrito de reducción de vinagre balsámico, que da el contraste ácido y agrio que tan bien le queda a este plato.
Rociamos con unas semillas de sésamo, o unos piñones, y servimos con unas minitostas o un poco de regañá para untar.

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